
Los iraníes tomaron de nuevo las calles el viernes en el mayor movimiento de protesta contra la República Islámica en más de tres años, a pesar del apagón de internet que impusieron las autoridades como parte de una represión que deja decenas de muertos.
A gritos de «muerte al dictador», los iraníes reclaman abiertamente en las calles de Teherán y otras ciudades el fin del sistema teocrático chiita, después de casi dos semanas de unas movilizaciones inicialmente vinculadas al malestar por la carestía de la vida.
En el distrito de Sadatabad de Teherán, los manifestantes marcharon dando golpes a cacerolas y gritando lemas contra el gobierno como «muerte a Jamenei», en referencia al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, mientras los conductores tocaban el claxon en señal de apoyo, según videos verificados por la AFP.

En otras imágenes publicadas en redes sociales se veían protestas parecidas en otras partes de la capital iraní. Canales en farsi radicados fuera de Irán divulgaron videos de protestas en Mashhad y Tabriz, en el norte, e incluso en la ciudad santa de Qom, al sur de Teherán.
Las manifestaciones del viernes siguieron a las organizadas el día anterior, que fueron las mayores en Irán desde las que ocurrieron en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, arrestada por una supuesta violación al código de vestimenta femenino.
Los ciudadanos salieron a manifestarse a pesar del corte generalizado del servicio en internet en el país que, según la organización Netblocks, ya dura 24 horas e inquieta a opositores en el exilio.


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