
La opulenta y «segura» Dubái, golpeada por la guerra en Oriente Medio
Los residentes quedaron horrorizados el sábado y el domingo al ver cientos de drones y misiles atacando Emiratos Árabes Unidos y otros aliados de Estados Unidos en el Golfo, durante mucho tiempo al margen de los conflictos regionales.
Dubái, que en cuestión de décadas pasó de ser un miserable puesto de avanzadilla a un paraíso fiscal cosmopolita y lleno de rascacielos, los objetivos alcanzados estaban cargados de simbolismo.
Junto con el Burj Al Arab, un edificio muy querido de 1999, las explosiones también sacudieron un hotel de cinco estrellas situado en la lujosa zona de Palm Jumeirah, un ostentoso lugar de ocio para gente adinerada.
El aeropuerto de Dubái, el más transitado del mundo por el tráfico internacional, y el puerto de Jebel Ali también fueron alcanzados. Las dos instalaciones representan cerca del 60% de los ingresos de Dubái, según estimaciones oficiales.
Dalia, una libanesa expatriada de 33 años, estaba en la popular playa de Kite Beach, cerca del Burj Al Arab el sábado cuando los sistemas de defensa aérea empezaron a destruir misiles y drones en el cielo.
Más tarde, un dron interceptado provocó un incendio en la parte baja de la fachada del edificio.
«Me sentí muy inquieta al ver que podía pasarle al Burj Al Arab (…) al ver una nube de humo sobre Kite Beach», dijo Dalia, que prefirió callar su apellido.
«No me sentí insegura ni pensé que Dubái pudiera perder sus monumentos emblemáticos, pero sí que me hizo preguntarme: ¿y si las cosas realmente se descontrolan?», agregó.
«Mi refugio seguro»
Un médico, de unos sesenta años, contó a AFP que se mudó a Dubái escapando de la crisis económica en que se halla sumido su Líbano natal. El domingo, evitó ir a Kite Beach, como suele hacer cada semana, porque «habría sido demasiado deprimente ver cualquier señal de daño en el Burj».
«Dubái es mi refugio seguro, pero la guerra nos ha seguido desde Líbano hasta aquí», comentó el doctor, que no quiso dar su nombre.
«Aún considero Dubái un lugar seguro pero está claro que de esta escalada no se ha librado nadie», agregó.
Muchos le tienen al Burj Al Arab, el primer edificio de Dubái mundialmente conocido, más cariño que al impresionante Burj Khalifa, el rascacielos más grande del mundo, inaugurado en 2010 en el centro de la ciudad.
A veces promocionado como un hotel de siete estrellas, es recordado por muchos por la partida de tenis que se disputaron Roger Federer y André Agassi en 2005 en su helipuerto, a 210 metros de altura.
The Palm Jumeirah, una isla artificial en forma de palmera con elegantes mansiones y hoteles de lujo, es igual de famosa, en parte por los famosos que han vivido allí, como los Beckham.
Los sábados en Dubái suelen estar copados por los famosos y largos «brunches» cargados de alcohol -un pilar fundamental de la vida social de la ciudad-, pero los de esta semana se vieron interrumpidos por una enorme explosión, seguida de un incendio, en el hotel Fairmont.
De lejos, el suntuoso hotel Burj Al Arab de Dubái parece un enorme velero que, durante mucho tiempo, representó la opulencia de la ciudad. Pero un dron iraní le prendió fuego y lo convirtió en un símbolo de la crisis que azota la región.


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