
El Salvador aprueba cadena perpetua y endurece su guerra contra las pandillas
Qué cambia con la cadena perpetua en El Salvador
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó este martes, con los votos de 59 de 60 diputados, reformar la Constitución para instaurar la cadena perpetua de prisión para homicidas, violadores y terroristas, tal como había propuesto el Gobierno de Nayib Bukele.
Concretamente, se ha acordado reformar el inciso segundo del artículo 27 de la Constitución de la República que prohibía la cadena perpetua en el país centroamericano. Con la reforma, se abre la puerta a penas mucho más severas. El sistema penal salvadoreño deja de tener límites en las condenas.
La cadena perpetua se aplicaría a delitos considerados de máxima gravedad: homicidios agravados, violaciones, crímenes vinculados a estructuras criminales y delitos especialmente violentos.
El objetivo del gobierno es claro: endurecer las penas para disuadir el crimen.
La estrategia de Bukele contra las pandillas
Desde su llegada al poder, Bukele impulsó una política de seguridad basada en el control territorial y el encarcelamiento masivo de presuntos miembros de pandillas. Una y otra vez, ha repetido que no cree en la reinserción social de los pandilleros. “Es un delito continuado. Las mismas reglas de las pandillas establecen que nadie deja de ser miembro hasta el día de su muerte”, subraya.
En los últimos años, miles de personas fueron detenidas, se construyeron cárceles de alta seguridad y se redujeron significativamente los homicidios. La cadena perpetua aparece ahora como un nuevo paso dentro de ese enfoque.
Desde el oficialismo, la medida se presenta como una respuesta a la violencia histórica que sufrió el país. El discurso es contundente: los delitos más graves deben tener las penas más duras posibles.
Para muchos salvadoreños, el cambio refleja una demanda social que lleva años: mayor seguridad y justicia más estricta.
Las críticas a la reforma
Sin embargo, la decisión también generó cuestionamientos. Organizaciones de derechos humanos y algunos analistas advierten sobre posibles abusos en el sistema judicial, falta de garantías en los procesos y riesgo de condenas desproporcionadas.
Según el World Prison Brief (WPB), con unos 1.700 prisioneros por cada 100.000 habitantes, este pequeño país centroamericano tiene la mayor población carcelaria del mundo.
Hoy, el debate se centra en el equilibrio entre seguridad y derechos individuales.
Un modelo que genera impacto en la región
La política de seguridad de El Salvador ya viene siendo observada por otros países de América Latina. Algunos gobiernos analizan medidas similares, mientras que otros advierten sobre los riesgos de replicar el modelo. La introducción de la cadena perpetua intensifica ese debate.


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